Cinco pistas para detectar y atender a tiempo a los estudiantes en riesgo
El primer cuatrimestre o semestre no debería verse solamente como el inicio de una carrera. Es una etapa en la que el estudiante comienza a responder preguntas decisivas:
¿Elegí bien? ¿Puedo con la carrera? ¿Aquí pertenezco? ¿Soy capaz de lograrlo? y muchas otras más.
Las respuestas no dependen únicamente del estudiante. La institución también puede y debe crear condiciones que faciliten su adaptación, aprendizaje y permanencia. Comento algunas posibilidades de acciones
1. Observar cambios, no solamente calificaciones
Una baja repentina en asistencia, participación, cumplimiento o desempeño puede ser una señal temprana. El riesgo comienza muchas veces antes de aparecer en un indicador de abandono.
2. Acercar al estudiante al tutor
La tutoría puede ser más efectiva cuando existe contacto temprano y no únicamente cuando aparece un problema evidente, cuando “ya tenemos el problema encima”. Una conversación oportuna puede abrir una puerta que después sería mucho más difícil de abrir.
3. Preparar y alertar mejor a los docentes
El profesor suele estar en contacto cotidiano con el estudiante. Fortalecer su capacidad para detectar dificultades, manejar grupos, comunicar expectativas y generar ambientes positivos amplía la capacidad institucional de prevención.

4. Intervenir a tiempo y de manera diferenciada
Reconocemos que no todos los estudiantes necesitan lo mismo. Algunos requieren apoyo académico; otros, acompañamiento tutorial; otros pueden necesitar canalización a servicios institucionales. La clave es responder de acuerdo con la situación.
5. Dar seguimiento la clave para obtener mejores resultados
Detectar, canalizar y después olvidar el caso no es suficiente. Una estrategia de permanencia necesita saber qué ocurrió, si el apoyo funcionó y qué debe ajustarse.
Fortalecer el primer año no significa crear más procesos innecesarios. Significa hacer mejor y de manera coordinada aquello que la institución ya realiza.
Cuando Secretaría Académica, la Dirección de Carrera y otros departamentos involucrados convierten la permanencia en una prioridad compartida, las áreas de Desarrollo Académico y Tutorías pueden operar con mayor claridad y propósito.
Desde Educación Inspira trabajamos precisamente en ese punto de encuentro entre tutoría, competencias docentes y desarrollo de la práctica docente, para contribuir a construir mejores condiciones de aprendizaje y permanencia.
¿Qué señales de riesgo les preocupan actualmente en los primeros semestres de su institución?
Gerardo Jiménez León
Educación Inspira
Experiencias formativas para fortalecer
